Buena Fe

miércoles, 23 de mayo de 2012

Moncada 40 años y nuevo disco



Este 24 de mayo, a las 8:30 p.m., Moncada anunciará la presentación de su nuevo disco, En el mismo lugar, en un concierto el teatro Mella que reunirá a varios de los intérpretes que acompañaron al grupo en esta nueva aventura, entre ellos Patricio Amaro, Baby Lores, David Blanco, David Torrens, Cubanos en la Red y Teté García Caturla. Las entradas se podrán adquirir en el mismo teatro.


40 años de Moncada 


 Por: César Gómez Chacón 



«Cerca de diez mil personas aclamaron y disfrutaron con Moncada durante más de una hora…».
Esta no es una noticia de hace 40 años. Tampoco es una de aquellas tantas crónicas que describían lo sucedido en los años 80 del pasado siglo, cuando la Nueva Trova cubana repletaba plazas y estadios por todo el país. El hecho en concreto ocurrió el pasado 5 de abril, en el escenario principal del Festival Piña Colada, en Ciego de Ávila. Moncada demostró una vez más que, a golpe de inteligencia y tenacidad, puede saborearse por largo tiempo el dulce, pero también sinuoso camino del éxito.




Cuatro décadas se dice fácil, pero si se tiene en cuenta que los muchachos que hoy disfrutan un concierto de Moncada, son los hijos y hasta los nietos de aquel público que llenaba cada sábado la Escalinata de la Universidad de La Habana, entonces parecería que Gardel se equivocó por partida doble. Cuarenta años es muchísimo, sobre todo si se trata de atesorar buenos momentos, de esos que nunca se olvidan.
Ver a abuelos, padres y nietos deleitarse al unísono con el quehacer de una misma agrupación musical es un suceso realmente gratificante, que no todos alcanzan a disfrutar desde el escenario. Tan interesante y agradable resulta ver desde la pista, o los asientos, a un colectivo que aglutina el talento y empeño de tres generaciones de cubanos.




Es exactamente eso lo que sucedió en el último Piña Colada, y se repite cada miércoles alterno en la Casa del Alba Cultural, en La Habana, o los domingos en los Jardines del 1830, donde Moncada hace hoy sus presentaciones habituales.
El tiempo es quien resume




A Jorge Gómez, director-fundador, compositor de muchos de los textos y guía indispensable de Moncada, se sumaron desde el mismo comienzo amigos y conocidos de la universidad capitalina, como Manuel Calviño, Alberto Faya, Julián Fernández, Tomás Rivero y otros, que luego tomaron caminos diversos en sus vidas, como el profesor Calviño y su muy popular programa Vale la Pena.
Les siguieron voces como la de Augusto Enríquez; José Antonio Rodríguez y Alexis Morejón, y músicos de la talla de Emilio Vega, Isel Rasúa, David Blanco, Mayito Rivera y Alexander González, por solo mencionar a algunos.




Casi como récord en los vientos que soplan está el hecho de que Moncada conserva a tres de sus fundadores: Jorge Gómez, José A. Himely, uno de esos percusionistas de manos curtidas, que hace cantar lo mismo a los tambores batá que al bongó o la tumbadora, y Pedro Trujillo, «el Gordo», flautista, saxofonista y ejecutor de cuanto instrumento de viento aparezca, como las quenas y las zampoñas de los inicios.




Los tres han sabido llevar a Moncada por el tiempo, por Cuba y por el mundo, sin traicionar los sueños ni los principios que los reunieron aquel octubre de 1972, para homenajear el quinto aniversario de la caída del Che en Bolivia.




Otro hecho curioso es que Juanito Gómez, aquel que ponía la salsa del baile en los conciertos de las primeras dos décadas, nunca ha abandonado el Moncada por completo. Sus manos de excelente bongosero están presentes en los 21 discos que el grupo ha grabado desde sus inicios. Es raro que el conocido como Abuelo del casino, y «Moncada» por derecho propio, se pierda una de sus presentaciones, aunque sea para animar desde el público, o compartir la escena con la Rueda de los Fundadores del baile más popular en Cuba.






Juan Carlos Rivero, pianista y su actual director musical, con 17 años en la agrupación, y Tony Luis, la voz líder y bujía en cada concierto, son hoy, además de Jorge, las caras más visibles del grupo; fieles seguidores de su historia, y aquellos en quienes Gómez deposita cada vez con mayor confianza las decisiones importantes.




Los más jóvenes, apenas recién incorporados: Leo (guitarra), Bogdán (batería) y Erik (bajo), talento y formación artística de la buena, completan y redondean la nómina de ocho, que siempre ha creado el sonido y el estilo muy propios del Grupo. Llegar a ser un «Moncada», solo de ellos depende.
En esta conjunción de muy diversas experiencias, habilidades musicales y proyecciones personales (porque casi en nada se parecen Jorge a Tony, ni Juan Carlos a Himely, ni el Gordo a Bogdán, ni Erik a Leo), es donde radica uno de los secretos más axiomáticos de Moncada. El accionar en la escena como un único y bien engranado mecanismo, sin exagerados virtuosismos o actitudes de divos, es otra de las fórmulas del éxito.




Una más la explicaba recientemente Jorge Gómez: «Si alguna lección ha dado Moncada en estos años, es la del respeto al talento del público. Moncada siempre entiende que el público entiende… Que no hay que banalizar ni “bajar el nivel” para que nuestra obra se haga canción de todos».
Y así ha sido. Títulos y estribillos como El pasito de la bibijagua, Caimán no come caimán, Chamamé a Cuba, Tu mirada, Hoy es siempre todavía, Yo te quería María, Soy cubano/ no puedo ser diferente, Arriba las manos/ es un asalto de amor, Tío Conejo, Mi historia crecerá, La rueda de casino, Y que no suba la marea, Que no estás, y muchas otras, forman parte del patrimonio musical de cientos de miles de cubanos en los últimos 40 años.
Mi historia crecerá


Lejos están en el tiempo aquellos conciertos en la Escalinata, en las trincheras de Etiopía, en las escuelas en el campo; en (uno tras otro) los festivales de San Remo o el MIDEM de Cannes. Lejos también, pero no olvidadas, las amenazas de bomba durante sus presentaciones (las primeras de una agrupación cubana después de 1959) por varias ciudades de Estados Unidos. En el horizonte, y a la vista, quedan también los 35 festivales internacionales, centenares de giras y actuaciones en países de cuatro continentes, o la presencia en los megaeventos de los Juegos Panamericanos Winnipeg 99, en Santo Domingo 2003, y en los Olímpicos de Beijing 2008. Más recientemente, el mes de actuaciones en la mayor feria mundial de la historia, la Expo Shanghai 2010.


Grandes de la música mundial han cantado y tocado en vivo con Moncada, o han grabado con ellos discos y programas de televisión. Sin contar a los cubanos, cuya lista sería interminable, a Moncada se han unido Billy Preston, Taylor Dayne, Dee Dee Bridgewater, John Hendricks, Mongo Santamaría, Holly Near y Pat Mc Güire, de Estados Unidos; Carl Palmer, Phil Manzanera, Gary Dyson, de Reino Unido; los españoles Joan Manuel Serrat, Juan Carlos Senante y Pi de la Serra; y los italianos Mia Martini, Anna Oxa, Tony Expósito, Eugenio Bennato, Pierangelo Bertoli y Tazenda, son algunos de los más importantes.
De América Latina, con Moncada han estado la voz y el talento de los mexicanos Miguel Mijares y Guadalupe Pineda; de los chilenos Isabel Parra, Ángel Parra e Inti Illimani; de los brasileños Toquinho y Orlando Morais.
De Venezuela compartieron escenario con ellos Soledad Bravo, Lilia Vera, Cecilia Todd, Francisco Pacheco, Iván Pérez Rossi y los grupos Un solo pueblo y Madera; así como Alfredo Zitarrosa (Uruguay), Pueblo Nuevo y Kruks en Karnak (Ecuador), y el argentino Alberto Caleris.
Completarían este currículo aún incompleto las 17 producciones audiovisuales (documentales, bandas sonoras, temas de seriales y telenovelas, DVD…) que Moncada ha realizado en estos, sus primeros 40 años de vida.
En el mismo lugar


El recorrido de Moncada desde aquel octubre de 1972 hasta hoy, si bien acumula éxitos y momentos inolvidables, también ha estado, como diría el poeta, signado por causas y azares, de adentro y de afuera. El período especial, y sobre todo la eclosión cultural de los últimos años, en Cuba y en el mundo, han influido de manera también «especial» en el panorama y las preferencias musicales, incluso de aquellos que deciden la programación en los medios y/o en los espacios de presentaciones artísticas. Moncada no es hoy pececito dorado que campee fácilmente por esas aguas tan poco profundas.


Cuatro décadas después, sus integrantes prefieren reafirmarse en el mismo lugar, con los mismos deseos de hacer y de trabajar para su público. Ahora vendrán los homenajes, que bien merecidos se los tienen. Jorge Gómez y sus muchachos, también con la actitud que los caracteriza, los agradecen y les dan la bienvenida necesaria. Pero lo que el grupo, sus fundadores y los demás miembros necesitan, más que cualquier distinción o cortesía, son esos espacios imprescindibles para seguir cultivando y repartiendo su arte.
Sería lo justo para ellos, y para los cientos de miles de personas que los han apoyado con su presencia y cariño durante estos años. Sería un regalo todavía más especial para las nuevas generaciones, para esos muchos que los siguen a través del amor de sus padres y abuelos, y sobre todo para aquellos otros que no han tenido siquiera el chance de saber lo que se están perdiendo.

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